Bienvenidos a nuestros paseos-

"Este blog pretende ser un mosaico en el cual se plasmen, en imágenes, esos momenticos de los que intentamos disfrutar cada semana siempre y cuando las obligaciones familiares nos lo permitan. No buscamos grandes hitos, ni grandes hazañas, lo único que perseguimos es disfrutar, unas horas a la semana, de los regalos que nos proporciona la madre naturaleza. Esto nos carga las pilas para comenzar una nueva semana. ¿Qué mas podemos pedir?"
Esperemos que os gusten las imágenes que recogemos en nuestros paseos y si os animáis a hacer alguno de ellos, encontraréis, en cada reportaje un enlace que os llevará a la ruta que previamente hemos descargado en Wikiloc.

domingo, 23 de junio de 2013

Larregoiko (1.019 metros) visitando su nevero desde San Martín de Améskoa.

Duración.- 2 horas y 19 minutos.
Desnivel acumulado.- 371 metros.

Hoy nos hemos desplazado a la localidad de San Martín de Améscoa para describir un paseo que nos va a llevar al monte Larregoiko. El paseo discurre en su mayor parte por una pista que nos llevará a los rasos de Urbasa, prácticamente hasta el mismo buzón del Larregoiko. Desde allí, deberemos contemplar las preciosas vistas que se nos ofrecen desde el cortado de la cima en las que podemos obeservar el valle de Améskoa con parte de las localidades que lo conforman como Zudaire, Baquedano, Baríndano, etc...

Para llegar hasta arriba, cogeremos una pista que sale desde la parte superior de la localidad que discurre entre robles en su parte inferior, para adentrarse entre hayas en su parte superior. Finalmente, al llegar a los rasos, serán los prados los elementos predominantes.

Esta tierra se caracterizaba por sus carboneras. Esta labor empezaba en el mes de Mayo y terminaba con la época de lluvias. El oficio de carbonero está documentado desde finales del Siglo XVI y su actividad está estrechamente vinculada al funcionamiento de las ferrerías. Estaban conformadas con madera que sacaban de árboles caídos y de ramas y leñas de deshecho. El proceso de elaboración era muy laborioso,  requiriendo de una atención continua, tal era así que los carboneros elaboraban turnos en los que pasaban una semana completa en el monte, durmiendo en chabolas construidas para tal efecto y bajando a sus hogares los fines de semana.

En la construcción de la carbonera, colocaban los troncos gruesos en el centro y los finos en el exterior dejando una chimenea en el centro del cono. Alrededor colocaban piedras a distancia de unos 30 centímetros las cuales servían de respiradero. Sobre las piedras colocaban ramas de encino con sus hojas secas y a partir de ellas se cubría la carbonera de paja de trigo, la cual formaba una especie de costra que impedía que la tierra con la que se cubría penetrara entre la madera e impidiera su correcta combustión. Una vez preparada la carbonera, introducían leña menuda por la chimenea y vertían las brasas. Para finalizar se tapaba para que se apagara el fuego y las brasas se extendieran cebando la leña y comenzando entonces la combustión, que se controlaba abriendo con un palo pequeños agujeros. Con ésto se facilitaba el avance de la brasa. impidiendo que el fuego se ahogue.

Nevera de Larregoiko. Está situada a escasos 100 metros del buzón. Su construcción viene motivada porque a mitades del S. XVI se extendió el uso generalizado del consumo de hielo. Este hecho motivó la construcción de pozos de nieve en zonas montañosas en donde las nevadas eran seguras la mayor parte del invierno. Con las primeras nevadas se formaban unas primeras capas en el fondo que no tendrían utilidad para la venta porque el hielo de estas capas tenía muchas impurezas. Pero a continuación de esta primera capa, se continuaba preparando sucesivas capas de un espesor que rondaba los 20-30 centímetros y que estaban separadas por capas de helechos. Las capas eran compactadas al mismo tiempo que la nieve se iba transformando en hielo, al igual que ocurre de forma natural en los glaciares en los que la acumulación de nieve provoca presión en las capas inferiores convirtiéndolas en hielo.





Dejamos el coche junto a la Iglesia de San Martín, construída en el S.XVI y de estilo gótico renacentista.
Mientras ganamos la zona alta del pueblo, pasamos junto a esta fuente modernista con su lavadero.
Flores en el camino.
Nada más salir del pueblo cogemos esta pista que discurre entre robles.
En un lado de la pista contemplamos este tributo al antiguo oficio de los carboneros.
       Detalle del interior de la carbonera visto desde el agujero de la                               chimenea.
Preciosa estampa de roble.
Este potrillo mostraba curiosidad a nuestro paso.
Vistas de San Martín entre dos ejemplares de roble.
Vistas de la Sierra de Lokiz.
Los helechos ya empiezan a coger tamaño.
La pista se transforma en senda a la altura de este hayedo.
Las lluvias de esta primavera han provocado numerosos derrumbamientos como el de esta fotografía.
Roca apoyada sobre tronco de haya.
San Martín desde arriba.
Atravesando esta langa llegamos a los rasos.
Detalle del rocío que ha caído esta mañana sobre la vegetación.
Llegamos a un nuevo punto de interés de esta ruta: El nevero de Larregoiko.
Fotos del interior del nevero.
Zona donde se formaba la primera capa de nieve.
Fotografía tomada desde abajo del nevero.
Último vistazo.
Una vez abandonado el nevero, paseamos por los prados...
... hasta llegar a este túmulo funerario...
... desde el cual contemplamos estas amplias vistas.
Detalle.
Fotografía del cortado que nos proporciona Urbasa en este paraje.
Una pena las nieblas que están presentes en el valle y que nos impiden tener unas vistas limpias de la zona.
Buzón y punto geodésico desde el túmulo.
Detalle del buzón.
Prolongación del cortado.
Vistas.
Fotos en el buzón.

Solitario ejemplar de haya.

Ovejas pastando.
Torre-Palacio de los Baquedano. Data del S. XV, además de vivienda sirvió como baluarte defensivo con su torre rectangular levantada con piedra de sillarejo. En esta fotografía contemplamos el matacán en el lateral de la torre. Matacán se define como una plataforma que sobresale en su exterior desde el cual los defensores pueden mirar y atacar al enemigo. A través del pequeño orificio pueden ser arrojados cualquier tipo de proyectiles o materiales ardientes.


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