Bienvenidos a nuestros paseos-

"Este blog pretende ser un mosaico en el cual se plasmen, en imágenes, esos momenticos de los que intentamos disfrutar cada semana siempre y cuando las obligaciones familiares nos lo permitan. No buscamos grandes hitos, ni grandes hazañas, lo único que perseguimos es disfrutar, unas horas a la semana, de los regalos que nos proporciona la madre naturaleza. Esto nos carga las pilas para comenzar una nueva semana. ¿Qué mas podemos pedir?"
Esperemos que os gusten las imágenes que recogemos en nuestros paseos y si os animáis a hacer alguno de ellos, encontraréis, en cada reportaje un enlace que os llevará a la ruta que previamente hemos descargado en Wikiloc.

viernes, 1 de enero de 2016

Sanchicorrota (425 metros).

Duración.- 1 hora y 1 minuto.
Desnivel acumulado.- 79 metros.

La leyenda del "Sanchicorrota".

El aislamiento de las tierras de las Bardenas propició durante muchos años que se convirtiera en refugio para numerosos bandidos fugitivos de la justicia. Hay que tener en cuenta que además esta zona geográfica se caracterizaba, antaño, por ser una zona de difícil acceso ya que la vegetación que aquí brotaba eras espesa y de difícil tránsito.

El bandolero más famoso que reinó por estos territorios fue un molinero nacido en la localidad de Cascante llamado Sancho Rota. Con el tiempo fue conocido como Sanchicorrota. Pues bien, este molinero fue acusado de homicidio al morir un hombre que mantenía un contencioso con su padre motivado por la disputa de unas tierras. Al huir, se dice que por el río Ebro, mueren tres guardias reales que habían salido para su captura. Sancho acaba refugiándose en las Bardenas, acogido por un grupo de bandidos que luego acabará liderando. Según reza la leyenda, Sanchicorrota mostraba compasión con los campesinos robando únicamente a la nobleza. Por este hecho se le conoce como el Robin Hood "bardenero". 

Para acabar con la gran fama que este bandido iba adquiriendo, el monarca de aquel entonces, Juan II, organizó una partida de 200 hombres con el fin de darle caza. Poco a poco fueron estrechando el cerco sobre el refugio del bandolero. Este refugio resultó ser una cueva artificial construida por unos campesinos que, según cuenta la leyenda, fueron posteriormente asesinados para preservar el secreto de la localización de la morada del bandolero. Dar con Sanchicorrota no fue tarea nada fácil para aquellos 200 hombres que fueron sometidos a muchas trampas y engaños. Cuenta también la leyenda, que los caballos de los forajidos llevaban las herraduras al revés para evitar ser localizados.

Finalmente su cueva fue descubierta en lo alto de un cabezo que hoy lleva su nombre. Cuando la partida mandada por el rey se disponía a apresarlo, Sanchicorrota sacó un puñal que llevaba en la cintura y acabó con su vida evitando ser hecho prisionero. Su cuerpo fue paseado por diferentes plazas de la Ribera, siendo expuesto en público, hasta llegar a la localidad de Tudela en donde fue colgado de una horca.



Llegamos a tierras bardeneras para ver un amanecer barrenero...
... en el cual los rayos del sol tiñen de dorado el paisaje que nos rodea...
... hasta llegar a la altura de esta cabaña...
... situada en la misma base del monte Sanchicorrota.
Resultado de un otoño más seco de lo normal.
Vigilante bardenero.
Empezamos nuestro paseo...
... ascendiendo por un pequeño sendero...
... que le va ganando altura a la montaña...
... y desde el cual observamos lo que nos resta de ascensión...
... contemplando la espectacularidad de las formas.
Ya llegamos a la parte superior del cabezo...
... en donde nos encontramos con la cueva del bandido Sanchicorrota.
Vistas desde la cima...
... de la Plana del Rallón...
... con sus respectivas alturas.
Una vez hemos descendido...
... hasta la parte inferior del cabezo...
... notamos como somos estrechamente vigilados...
... mientras nos introducimos en uno de los múltiples barrancos formados por la erosión del agua sobre el terreno.
Típica imagen de vegetación bardenera.
No estamos solos.
Detalle.
Volvemos nuevamente hasta la base del cabezo...
... mientras nuestros guardianes aumentan...
... para seguir caminando entre matorrales...
... piedras y raíces...
... hasta llegar...
... a esta cabaña...
... fiel compañera de Sanchicorrota.
Para finalizar el paseo ya no nos queda más que rodear las estribaciones del cabezo...
... para llegar a nuestro punto de partida.

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